VIVENCIAS SUBLEVADAS SIN PATRÓN: La experiencia de una amasandería autogestionada en el corazón de la población.

La V región es la ciudad con mayor tomas de terreno en Chile, la vida se construye a puro pulso de organización cotidiana, si bien existe una franja importante de trabajadoras y trabajadores asalariada/os, existe otro sector importante que resiste como “colero/as” de feria, vendedore/as ambulantes y/o carritos y también quienes se han resuelto a hacer de la sobrevivencia y la lucha por la vida,  una tarea colectiva sin patrones y  por sueños compartidos.

Floreciendo en tribu, construyendo trabajo sin patrón y autogestionado

Valparaíso y viña del mar cuentan con una geografía posible de transitar de cerro a cerro a pata o en bicicleta. Atravesando diversas poblaciones históricas y nuevas que cargadas de dignidad, son el patrimonio contrahegemónico de lxs que han luchado siempre, construyendo sus casas y su hábitat a pulso de organización y lucha. Ser “viñamarino” o “porteño” en algunos sectores “fronterizos” como Cerro Placeres o Cerro Esperanza por nombrar algunos, no es dicotómico con la identidad de “ser de toma” cuando desde la nada debes ir armando tú espacio junto a tú gente.

Reunidxs con vecinas de la parte alta de viña y Valparaíso (según desde donde vengas) dialogamos sobre su experiencia de trabajo colectivo que parte desde el “Círculo de mujeres pobladoras y trabajadoras Floreciendo en Tribu” y su área productiva de Amasandería,  como resultado de un largo proceso de construcción organizativa, el cual se fue forjando a partir de necesidades concretas y posibles de realizar entre todas y todos. Lo educativo y cultural fue lo primero (algunas terminaron procesos educativos pendientes desde su propia población y rodeadas de sus amores más sinceros: sus hijxs) armando complicidades reales y las cuales les permitieron ir creando sus propios espacios de autonomía y felicidad “esto fue creado en el círculo de mujeres, fue como ¿qué podemos hacer para emprender nosotras mismas? Y ahí fue la idea de la amasandería. Tratamos de juntarnos, tener ideas (…) empezaron las reuniones para planificar” poco a poco haciendo de las juntas, la realización concreta de una necesidad que a cada una de ellas les convocaba urgentemente “no podíamos salir a trabajar afuera, no queríamos jefes, queríamos trabajar y estar más tiempo en la casa”, una búsqueda permanente de zafar – colectivamente – de diversas experiencias laborales que no les permitía conquistar una plenitud en sus vidas, vida de madre, vida propia, vida vecina, vida digna.

“Yo estaba trabajando, llevaba como dos meses de coopera en un restaurante, yo trabajaba con un viejito que lavaba las hoyas y yo la loza, la copa, servicios, platos. De repente unos días era el día del niño y estaba lleno el local y el viejito se va y me dejan sola en las dos pegas y de repente por llevar plato se me caen todos, llega el jefe enojado me decía “como podís botar todos esos platos” y yo me enoje, “aonde viejo de mierda” me fui, pesque mis weas y mi fui. Me enoje porque no es la forma de decírmelo” , la construcción de un espacio laboral propio, es la alternativa que las vecinas de la población pudieron tejer a partir de la opresión y humillación que significaba el trabajo con patrón, donde no sólo debían dejar de lado su familia y sus espacios más íntimos, sino que también les significaba someterse a un desgaste físico y emocional de su propia condición de sujetas.

Unión y Dignidad

En sus historias de “trabajo apatronado” o de violencia económica por parte de sus parejas, fueron encontrando elementos en común: “La mayoría estamos con los mismos conflictos, ponte en la casa, entonces nosotras tendríamos que hacer como un apoyo, ayudarla, apoyar y no tener dificultades en la pega”, siendo el círculo de mujeres “floreciendo en tribu” un lugar embrionario de confianza, apañe, sororidad y contención.: “Yo me doy cuenta de que si tu estas en un trabajo normal en otro lado, ya ponte si tu quiere llegar un poco más tarde, pedir permiso, cambiar horario y cosas así o ir a trabajar con tus hijos, en otro lado no lo podí hacer (…) en cambio acá si pueden venir con tus hijos, podis cambiar el horario. Esta como el compañerismo, existe una resolución entre nosotras mismas”

Lo anterior visibiliza la manera en que a partir de una necesidad compartida (trabajo, autonomía y dignidad) se van forjando – en el proceso de resolución de sus vidas – relaciones sociales de nuevo tipo, antagónicas a las predominantes del capitalismo, en tanto sistema que va penetrando no sólo desde el punto de vista económico, sino también en las subjetividades y las formas en que nos relacionamos con otrxs y el mundo inmediato. Esas nuevas maneras de relacionarse se van manifestando en el apañe sincero entre vecinas, en un modo de ser colectivo donde el apoyo mutuo es la piedra angular de las “relaciones sociales de producción” al interior de la amasandería “la Helen va a vender pan amasado a la seis de la tarde o cinco y ahora en este tiempo hace frio po y más cuando va con un niño chico. Yo he ido a verla, me he traído a su hijo para que ella este vendiendo y el niño no se resfríe, ahí también hicimos que le den un horario más temprano para que ellas puedan estar más temprano a la casa como ya se está oscureciendo más temprano igual. Entonces ahí, esas cosas nosotros vamos viendo po, de cada necesidad que nosotros tengamos de cada una de nosotras (…) Aparte acá se ha hecho un vínculo aparte de trabajo, un círculo bueno, o sea, tenemos nosotros el apañe de los chiquillos, de amistad, si tenemos un drama ahí están los chiquillos, dándonos las fuerzas, ayudándonos”, lo que les ha permitido constituir un trabajo libre de la lógica explotador – explotadx.

La amasandería se realiza entre 14 personas aproximadamente lo cual en el contexto actual de pandemia han debido ir tomando decisiones que les permitan el resguardo de sus integrantes y su entorno más cercano en la población y sus familias “hay como 4 personas que están haciendo la cuarentena, sin venir a trabajar como corresponde (…) Nosotras ahí tratamos de apañar y hemos hecho cambios de horario por todo ese asunto. Ahí nos ayudamos mutuamente cada una, como te decíamos si alguien se enferma, necesita algo, ahí estamos”.

¡A la asamblea para compartir, reír, soñar y organizar el trabajo entre todas y todos!

El proceso de producción se organizó entre todas y todos según sus tiempos, posibilidades y funcionalidades, realizando turnos justos para cada una “Aquí son tres horarios, hay dos personas que trabajan en la mañana que es la preparación del pan, el producto que se va a vender. Después llega una persona como a las tres de la tarde a hornear el pan y después las personas que la van a vender que son puntos al frente de las tomas de donde vivimos nosotras”, a partir de vivir la experiencia de montar su propio trabajo, las vecinas han ido poco a poco diversificando sus productos “ahora estamos implementando más producto, porque empezamos con pan amasado, ahora nosotros vamos a empezar con pan de mesa, completo, pizza, hemos hecho hartas cosas, agrandando este proyecto, esa es la idea, de seguir surgiendo y poder haciendo algo mejor para todas y todos”.

Desde “Floreciendo en tribu” y su área productiva autogestionada, las vecinas y sus colaboradores relevan la asamblea como instancia deliberativa y de síntesis de las tareas y/o proyecciones de su espacio en general “la asamblea de nosotras es importante que estemos todos po, por sobre todo porque resolvemos temas de lo que está bueno, de lo que estamos malo, que debemos hacer para la semana. Y ver cada detalle. Ahora si tenemos un drama tratar de conversarlo, si se hace una actividad conversarlo entre todo, quien puede trabajar, quien no puede, cosas así. De repente igual nos juntamos, tomamos once, hacemos cosas ricas que es lo mejor”.

Dentro de sus proyecciones está tener su propio espacio – casa / local para mujeres– ya que hasta la fecha comparten la infraestructura de su organización “madre” que es la Biblioteca Popular Ernesto Guevara, desde allí han transitado en espacios educativos para ellas y sus hijxs, en talleres infantiles y actividades que se realizan al interior de la población, contando con sus propios medios de producción para la elaboración de masas “la idea de nosotros es querer tener nuestra propia casa, que sería la de mujeres y en esa casa levantar lo mismo que tenemos acá, que es la amasandería y seria otro espacio más. La idea es hacer e incluir a más mujeres con las mismas situaciones que nosotras hemos tenido, que no hemos podido salir a trabajar porque te complica con tu hijo entonces invitarla a este espacio y ser parte con nosotros. De que, si se puede, se puede”

¡La Pandemia se llama Capitalismo, la solución nuestra Unión y Dignidad!

En cuanto a la situación actual de pandemia sostienen que “nosotros tenemos que estar preparado y lo hemos hablado con la Helen, de que, si tenemos que hace una olla común, la vamos a tener que hacerla porque aquí hay muchos niños chicos y no lo podemos dejar a esos niños chicos sin comer, pero nosotros yo creo que estamos para eso, para poder ayudar a otra gente” recordando aquella frase guevariana que sostiene que “la solidaridad es la ternura de los pueblos”, haciendo carne en el aquí y en él ahora los valores que van surgiendo en el interior de la organización y su cotidianidad de luchar, amor y resistencia.

Lo anterior fortalece los procesos individuales de sentido de pertenencia e identidad con el grupo, incluyendo elementos relacionados con lo emocional – afectivo “Yo me siento bien aquí, es un trabajo que lo teni cerca de tu casa, es lo mismo que decíamos que tienes las posibilidades de estar cerca de tu hijo, trabajas tranquila, teni compañerismo, te reí, llorai, cierro caja, como antes no sabía. Con Sangu – ché[1]porque lo vamos a nombrar, con Sangu – ché he aprendido a cerrar caja. Pero eso po y seguir proyectándonos para lo que queremos, porque queremos poner como una panadería grande, entonces las que estamos y después incluir a más gente, aprender a ser más cosas, salir a vender para otro lado y que seamos conocidas en floreciendo en tribu, que seamos conocidas, esa es la idea (…)acá me han apañado mucho porque en mi casa yo tengo, bueno he tenido hartos problemas que se me han juntado y acá es como ha sido más desahogado, he tratado de no olvidarme porque tengo un problema bien grande, no olvidarme, pero igual te ayuda aquí un poco (…) y voy a estar aquí a lo más que pueda”, lo anterior son los elementos fundamentales que van trascendiendo en una proyección colectiva que les permita ir tejiendo una economía autogestiva, sin patrón y por el Poder Popular Organizado.

                        “Hay alguien todavía más oprimido que el obrero, y es la mujer del obrero”.[2]

Vivir en una cultura machista y patriarcal que deriva del actual sistema capitalista para las mujeres es violencia. Hoy en día existe una lucha constante contra el patriarcado, en el cual el feminismo busca romper las estructuras fundamentales de las relaciones sociales de dominación. El concepto de interseccionalidad hace función a romper con las estructuras patriarcales, en el cual es poder mirar los problemas de la dominación más allá de uno solo, sino que empezar a observar desde distintas áreas lo que nos domina, ya que al tratar de mirar desde distintas aristas la dominación, es tratar de buscar una sociedad sin dominación. Hay repensar dentro de la clase, de observar de manera crítica que ocurre con esta explotación, cuál es el enemigo y así mismo, se entrega una capacidad de reflexión educativa con el fin de construir una sociedad libre de opresión y explotación.

Se reconoce que el Estado es de carácter patriarcal, capitalista y racista, donde el mercado neoliberal no vendrá a resolver los problemas  y contradicciones que se expresan en el ejercicio directo y cotidiano de su estructura en nuestras vidas, por lo cual creemos necesario ir avanzando por la vía de las organizaciones sociales, en el cual las mujeres pobres, campesinas, trabajadoras, indígenasvan tomando autonomía, experiencia y fuerza a través de sindicatos, comités y orgánicas populares, con el fin de empoderarse en el territorio para proponer y levantar en conjunto proyectos al servicio de la mujer pobladora y trabajadora.

Construyendo feminismo popular

El feminismo se va emancipando de manera crítica en el 2018 con el denominado “mayo feminista” pero no cualquier feminismo, sino un feminismo academicista, ya que se hablaba en ese entonces muy poco sobre feminismo de clase,“igual es importante mencionarlo porque es en medio de como una revuelta feminista que hubo de mayo feminista, también como le llaman, y es súper importante porque nosotras, claro si bien nosotras universitarias o profesoras participamos del movimiento feminista, quizás no colectivamente, quizás aprendiendo, como venimos de la cultura un poco más machista y de la educación popular, lo veíamos un poco de afuera y lo veíamos con harto recelo igual, porque nos encontrábamos en el espacio feminista con puras pitucas po, entonces igual nos sentíamos incomodas, nunca nos sentimos tan acogidas, en ese tiempo había muy poco feminismo popular, no era algo que estaba instalado, no era algo común o fácil de encontrar”, fruto del mayo feminista de ese año se levanta junto a profesoras y universitarias el círculo de mujeres denominado “Floreciendo en tribu”, “había una compañera que estaba en la biblioteca en ese tiempo, que era muy insistente con el tema del feminismo, que ella creía firmemente que si se podía aterrizar en la pobla y que hagamos algo con las vecinas y que hagamos algo con las vecinas y con un poquito de miedo, empezamos a planificar una reunión con las vecinas”. Floreciendo en tribu es un espacio de contención y revolución, en el cual estas “facilitadoras” junto con las vecinas se reúnen para soltar, conversar y plantear sus necesidades y por sobre todo ir construyendo el empoderamiento emocional y económico.

 

 

Ni dios ni patrón ni marido[3]

“Floreciendo en tribu”se va configurando como una organización popular feminista, en el cual las facilitadoras con las vecinas fueron creando unión, afecto y resistencia “cuando empezamos a guiar el proceso de empoderamiento, empezamos a ver temas como la autoestima, salud sexual y reproductiva, ciclos de las mujeres, hasta los propio traumas que todas teníamos incluyendo a las facilitadoras y de pronto nos empezamos a dar cuenta que, claro estábamos generando un proceso de empoderamiento pero emocional solamente, y el empoderamiento económico no estaba”, las mujeres del círculo transmitían sus sentires en estas reuniones, que no era cualquier tipo de reunión en el cual una se acostumbra en otros espacios organizados, sino más bien, una reunión acogedora, de piel, de conexión y amor, “fue como acostumbrarnos a otra dinámica que al igual, aprendimos que es algo ancestral y no fue tan difícil, como que una vez que logramos como adaptarnos, se nos da super naturalmente la dinámica de círculo, de hecho algunas de nosotras la replicamos en otros espacios después”. No obstante, el empoderamiento económico no se trabaja aún, por un lado, se estaba experimentando un feminismo popular reflejado en el empoderamiento emocional, pero faltaba responder a las necesidades concretas y materiales, y así fue como se construye la amasandería.

La amasandería o el área productiva del círculo, da comienzo en el año 2019, en el cual las mujeres de la población toman esta iniciativa en respuesta a las necesidades materiales “(…) igual había situaciones de las mujeres que no podíamos salir a trabajar afuera, aparte que una, no queríamos jefes, queríamos trabajar y estar más tiempo en la casa, como más esas cosas”, a respuesta de lo que mencionaba la vecina, se reunieron varias veces para planificar y empezar a surgir económicamente sin un patrón, levantando una alternativa propia y dando respuesta a la violencia económica que vivenciaban antes, “yo era supervisora en el jumbo y ahí los hombres eran como machistas, me decían “porque tú y yo no” una cosa así, yo les decía “no se po”, podemos hacerlo. Yo por lo menos he hecho pegas de hombre y lo puedo hacer, lamentablemente aún quedan esos hombres machistas que piensan que las mujeres no somos capaces de sobrevivir y avanzar solas.”

Las vivencias, sentires y experiencia de un vivir digno es lo que fueron construyendo las mujeres delcírculo, no es fácil sobrevivir bajo una dominación desde una estructura patriarcal y capitalista, puesto a esto, las vecinas tomaron una alternativa distinta a la que nos impone la clase dominante. Fruto de esto, también fueron creando lazos de afecto, apañe e interés de que las demás mujeres que provienen de la cultura popular pudiesen vivenciar lo que ellas estaban construyendo. Así mismo, al demostrar la historia de este grupo empoderado y revolucionario, se despiden con un llamado a las mujeres pobladoras, trabajadoras, universitarias y adolescentes “la idea es hacer e incluir a más mujeres con las mismas situaciones que nosotras hemos tenido, que no hemos podido salir a trabajar porque te complica con tu hijo entonces invitarla a este espacio y ser parte con nosotros. De que, si se puede, se puede”.

“Nosotras de por sí, ya estábamos muertas, no contábamos para nada. No nos dejen solas. A todas les pedimos que luchan con nosotras”.[4]

[1]Experiencia de carrito callejero donde vecinas y grupo de jóvenes de Biblioteca popular vendían sándwich en el centro de Valparaíso, desde una perspectiva autogestiva y por la economía popular.

[2] Frase de Flora Tristán.

[3] Frase de Flora Sanhueza.

[4] Frase de la comandanteRamona.

One thought on “VIVENCIAS SUBLEVADAS SIN PATRÓN: La experiencia de una amasandería autogestionada en el corazón de la población.

  • Mayo 21, 2020 at 2:59 pm
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    Es la experiencia del pueblo profundo la que construye conciencia y es motor de lucha, la autigestiin tiene que ver con cortar el paternalismo de un estado opresor, capitalista, sin embargo debe existir la solidaridad de clase y la unidad de las iniciativas de construcción popular, ya sea desde lo político o social como construcción propia y heroica desde abajo, saludos

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