Violencia, Terrorismo de Estado y Estado Policial en Chile y el Wallmapu: breve panorama

por Juan Román Riquelme

 

“Recuérdame amarte libre

en las tierras a las que pertenecemos,

Recuérdame reír contigo,

mirarte a los ojos

sin miedo a nada

y caminar”.

Matías Catrileo (1984-2008), weychafe de las ORT-CAM.

 

A un par de semanas de una de las semanas más crueles y violentas contra los pueblos que luchan en el territorio conocido como Wallmapu y Chile, es posible empezar a revisar algunos antecedentes con la mente más fría y proponer algunos debates para las organizaciones a fines por la causa autonomista mapuche y por la defensa del medioambiente, y la madre tierra o ñuke mapu.

En los últimos años hemos venido presenciando una serie de sucesos orientados a precarizar la materialidad de la vida de nuestros pueblos, teniendo cabida diversas situaciones de violencia de clase, étnicas y raciales, de género, entre otras, desde los principales grupos que ostentan el poder económico, político y cultural contra los pueblos que habitan Nuestra América, y que ejercen o no, diversos proyectos de lucha que pretenden transformar las situaciones de opresión y explotación a las que nos somete el capital y el patriarcado.

Así, podemos evidenciar el resurgimiento y lucidez de un Estado Policial, que ejemplifica magistralmente el general de Carabineros y Jefe de Zona de la Región Metropolitana, Enrique Bassaletti, cuando declaró respecto de la revuelta popular acaecida en Chile desde el 18 de Octubre que: “Supongamos que sea un cáncer [haciendo referencia al estallido social] (…), cuando el tratamiento para éste se hace con quimioterapia, en algunos casos y en otros con radioterapia, se matan células buenas y células malas ”.

En este sentido hay 2 sucesos recientes que no podemos dejar de mencionar en torno a sus antecedentes principales, pero también en torno a los efectos que ha ido dejando las consecuencias que podría producir en la situación política actual. En primer lugar, el criminal asesinato del weychafe (guerrero) Pablo Marchant, militante de las ORT-CAM, a manos de un comando de carabineros, y por otro lado el nuevo atentado terrorista a la vida de la dirigenta medioambiental, militante de MODATIMA, Verónica Vilches. Ambos acontecimientos tuvieron lugar el viernes 9 de Julio del 2021.

I. Lo que se sabe 

El ajusticiamiento de “Toñito”

Así lo denominaban cariñosamente sus cercanos. Militó en las Organizaciones de Resistencia Territorial de la Coordinadora Arauco Malleco (ORT-CAM), desde por lo menos el 2016, y estaba inmerso en un proyecto de vida integral que le permitía participar en todas las áreas de trabajo de la organización. De esta manera se desarrollaba en acciones que implicaban la práctica concreta del “control territorial”, que van desde la autodefensa en las comunidades, en el trabajo productivo en relación a la ganadería y la agricultura al interior de su lof, hasta las acciones de sabotaje a las instalaciones y medios de producción del gran capital forestal presente en el Wallmapu.

Poco a poco se empiezan a conocer algunos detalles del actuar de los pacos, el cual como siempre, sigue la línea histórica de los peores criminales de nuestra historia: la mentira, el deshonor y un actuar de férrea defensa del modelo.

Así, alrededor de las 18:00 horas, se encontraban una dupla de pacos de fuerzas especiales de punto fijo en las instalaciones de la Forestal Mininco en el fundo Santa Ana-Tres Palos (Carahue, Región de la Araucanía) como era costumbre hace ya varios años. En ese contexto un valiente grupo de las ORT denominada como “Lafkenche Leftraru” integrado por siete weychafe, procedió a realizar una acción de sabotaje que consistió en la quema 3 vehículos, para posteriormente pasar a enfrentarse a tiros con los pacos que custodiaban la central maderera.

Pero no solo se enfrentaban a las fuerzas represivas, sino que directamente al gran capital que opera en el Wallmapu, al alero de la Forestal Mininco, filial del holding forestal Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), propiedad de la familia Matte.

Acto seguido, otros dos uniformados llegarían a reforzar la defensa de los que estaban dentro de faena, dado que les correspondía el cambio de guardia, en un servicio de protección privada que realiza la institución para el resguardo de la propiedad privada principalmente en territorio ancestral mapuche. De esta manera, es que la nueva pareja que venía incorporándose -según información aportada por Interferencia- en una camioneta de la forestal Mininco, se encuentra con un combatiente de la CAM, el cual sólo apunta con su arma (no les dispara), ante lo cual uno de los esbirros dispara directo a su cabeza.

Aún no se esclarece totalmente la cantidad total de disparos desde el informe preliminar que supone 2, pero lo que si se sabe, es que uno de ellos fue ejecutado a menos de 3 metros, por lo que según presumen desde la CAM, habría sido un tiro de remate, desprovisto de cualquier moral y respeto de parte de las fuerzas de guardias privados que representa carabineros en el Wallmapu. A estas alturas ya una verdadera situación de paramilitarismo.

La identidad del combatiente abatido era difundida con claras intenciones de desinformación y confusión de la opinión pública como Ernesto Llaitul, hijo del destacado militante de la CAM, Héctor Llaitul. En realidad, era Pablo Marchant, quien se encontraba apostado en un punto de retaguardia de sus compañeros al ser repelidos por la dupla de pacos que llegó en auxilio de quienes defendían las instalaciones del fundo de la forestal Mininco.

Lo anterior da muestra de por lo menos dos cosas: primero de la gran probabilidad de la ejecución del weychafe por parte de carabineros, dado que su fusil se encontraba con “bala pasada” y de la cercanía del segundo disparo que recibió su cuerpo por lo que es posible que no se haya defendido y pudiese hacer sido atacado por la espalda. Segundo, y más importante, de la destacada valentía del compañero, quien pese a encontrarse en una posición de inferioridad numérica frente al enemigo, de igual manera puso su vida a disposición por defender la escapada de su grupo. Toño puso todo a disposición por su Pueblo, por su tierra y sus convicciones, y su último respiro lo dio viviendo “como quiso, bajo sus convicciones” como declararía más tarde Héctor Llaitul, destacado dirigente de la CAM.

 

Un nuevo atentado a la vida de Verónica Vilches 

Pasadas las 21 horas y mientras se difundía ampliamente la información del supuesto asesinato de Ernesto Llaitul, la que resultaría ser falsa, la dirigenta medioambiental Verónica Vilches sufría el segundo ataque terrorista en menos de 3 meses.

Vilches es presidenta del comité de Agua Potable Rural (APR) de la localidad de San José en la provincia de Petorca y destacada dirigenta del Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente, MODATIMA. Su lucha se ha centrado en un sector ilustre de la sequía a la que ha condenado el monocultivo extractivista a los sectores del campo y el pueblo pobre y modesto de los sectores rurales.

Recientemente había sufrido dos amenazas de muerte, el 12 de febrero y recientemente el 7 de junio, con rayados en la oficina de su organización que rezaban: “muerte a Verónica Vilches”. Estos y otros antecedentes fueron la antesala de la situación ocurrida el viernes 9 de Julio, cuando desconocidos quemaron su auto, lo que por poco no se extendió a otras viviendas. Pese a que la mujer presentó en el mes de junio, un recurso de amparo exigiendo que la justicia identifique a los responsables de dichas intimidaciones que se han hecho frecuentes en el último tiempo, denuncia que ya no es ni la primera, ni la segunda, ni la tercera vez.

Desde su organización han realizado diversas acciones legales que han querido denunciar estas y otras situaciones, las que según acusan se centran en la persecución y el hostigamiento sistemático: drones merodeando y varias dirigentas de Mujeres Modatima amenazadas de muerte en el último tiempo. Así por ejemplo han venido planteando un aumento significativo del tráfico de drones en los alrededores, lo que se vendría normalizando hace un par de meses.

Anteriormente, Lorena Donaire, también militante de la organización habría sufrido amenazas de muerte, amedrentamientos e ingresos ilegales a su casa sin robarle nada, pero haciéndole saber que podían entrar sin ser vistos. Así mismo Rodrigo Mundaca, actual gobernador de la región de Valparaíso, fue seguido e investigado por organismo de inteligencia de carabineros en el polémico caso conocido como “paco leaks” que aún no ofrece responsables, y terminó con una comisión investigadora en el congreso que ni siquiera llamo a declarar a los amenazados.

A lo anterior se suma la desprotección en la se sienten estos dirigentes, quienes han llamado al inservible número de emergencia de carabineros “133”, han denunciado en la fiscalía, y según denuncian, han sido evidentemente “bloqueados”. No les contestan cuando llaman por teléfono para denunciar algo, cuando contestan el teléfono no llegan, y si es que se aparecen no se comunican más con las y los afectados después de hacer las denuncias correspondientes

 

II. Elementos clave para la coyuntura 

Se dice que una persona “pisa el palito” cuando no pretende hacer algo, pero sin embargo termina haciéndolo porque le han convencido o simplemente le han, así termina haciendo una determinada acción en su contra. Esto fue lo que pasó a varias y varios al conocerse la noticia del asesinato de un mapuche, cualquiera fuera. Varios medios de comunicación popular como Piensa Prensa, hasta incluso medios tradicionales como Cooperativa o 24 horas, confirmaron como “oficial” la información que rondaba sobre la supuesta muerte de Ernesto Llaitul. A los medios se sumaron evidentemente los candidatos presidenciales Boric y Jadue, quienes lo daban por muerto. Incluso, Mijael Carbone werken de la Alianza Territorial Mapuche (ATM) y posteriormente Juan Pichún Collonao también werken de la CAM lo reconocieron, agregando además que esta acción suponía una declaración de guerra del estado chileno a las comunidades y al movimiento autonomista en general, por el momento al menos en eso, no se equivocaba el peñi. Horas después Hector Llaitul, reconoció que el cuerpo del weychafe caído no era su hijo, lo que generó en la opinión pública, pero principalmente en las autoridades, una sensación de “respiro” según el diario digital de Radio Bio-Bio, pero… ¿por qué?

La situación producida a partir de esta desinformación claramente malintencionada, produce estragos en la subjetividad de nuestros pueblos, centralmente en lo que refiere a la opinión pública. Esto dado que se hizo notar la sensación de una maraña en curso, pero además, al conocerse que quien fue el asesinado no era el hijo de Llaitul, se generó un auspicioso escenario para el gobierno, posibilitándoles un mayor control de la opinión pública, y por lo tanto de la situación de violencia que se avecinaba, la cual si o si se daría, pero bajo sus términos: el protagonismo en la arremetida lo querían tener ellos, evidentemente era un gran primer golpe. Lo anterior, otorgó una posibilidad de acción mayor al gobierno, teniendo la posibilidad de darle mayor dinámica al conflicto, poniéndole rapidez o lentitud al avance de las investigaciones según mejor les convenga, y también a la fiscalización que otros poderes dentro del estado puedan hacer de esta situación.

Otro elemento clave a considerar es que los Servicios de Inteligencia y la fiscalía regional de Temuco tenían todo muy claro respecto a la vida de Pablo Marchant Gutiérrez. Existe, por ejemplo, claridad absoluta de su trayectoria escolar, sus incipientes y primerizos pasos por las ideas rebeldes de una sociedad distinta y de su breve militancia en el Movimiento Juvenil Lautaro (MJL). Además, conocían su situación civil, como y desde cuando se encontraba viviendo en Wallmapu, y de su militancia en las ORT-CAM. Tenían amplios antecedentes de sus nexos con la familia Llaitul, todo esto por lo menos desde el 2017, año en que se llevó a cabo la polémica, fallida y vergonzosa “Operación Huracán”.

Imagínense… Si a la CAM le saben todo eso, quizá cuanto conocen de otras organizaciones sociales mucho más abiertas como MODATIMA, que en el caso de las compañeras recientemente intimidadas parecieran trabajar en medio de un clima de creciente desprotección, del cual ni siquiera se pueden defender. Así es que se ve expresada la inseguridad con la que desarrollan su trabajo político algunas organizaciones, un elemento de alerta que debe llamarnos a reflexionar en torno a nuestras prácticas, formas y medios… los detalles de esa reflexión se los dejamos a su capacidad creativa y (auto)crítica querides compas…

Por otro lado (y esto es muy positivo), la burguesía y el gran empresariado que opera en el Wallmapu, después de este tremendo golpe, aún no se puede creer el desacato a su poder y fuerza. La respuesta del movimiento independentista y autónomo del mundo mapuche, ante el vil ajusticiamiento de su weychafe ha sido por lo menos destacable: más de 90 acciones de reivindicación a la vida y lucha de Pablo Marchant Gutiérrez, “Toño”, se desarrollaron en Wallmapu entre el viernes 9 de Julio y el miércoles 14 del mismo. Algo viene creciendo, y se sienten aires de justicia popular, o por lo menos eso sentimos nosotres…

En la misma línea, distintos sectores de la burguesía vienen instalando un discurso del terror frente a la situación de creciente autonomía en territorio ancestral mapuche, lo que ha motivado a diversas posturas de su parte que nos parecen interesantes de poner sobre la mesa. Por ejemplo, el periodista Tomás Mociatti, se escandaliza -como de costumbre- con la posibilidad de que la nueva constitución declare un Estado Plurinacional, lo que según en él desataría una oleada independentista en Wallmapu, afirmando cosas como que “parece evidente que después de la nueva constitución tarde o temprano la Araucanía y la provincia de Arauco serán autónomas. Y de ahí a la independencia hay un paso, porque los constituyentes que fueron elegidos, lo quieren así”. En contraste a aquello, la CAM y gran parte de la franja autónoma del movimiento mapuche ha declarado que “frente al proceso de la convención constituyente, los mapuche históricamente hemos cuestionado ser parte del Estado opresor. Rechazamos la participación mapuche en la convención, como una supuesta oportunidad para “refundar” el país”, por lo cual finalmente esta instancia no sería más que un acto de sometimiento al pacto colonial, que “brinda una posibilidad de reacomodo a la gobernabilidad neoliberal que ha agudizado la devastación del Wallmapu”. Así mismo, han planteado que la única alternativa de futuro es la liberación nacional mapuche con base en “el weychan y la confrontación directa contra el capitalismo en el Wallmapu”.

Finalmente, y lo que creemos central dentro de las claves para leer la actual coyuntura, es que se instaló en el discurso general una situación que políticamente valida no sólo la causa mapuche independentista, sino que todo el mundo de las organizaciones populares consecuentes: el weychafe caído, fue reivindicado como un “militante destacado”.

En este sentido hay un elemento clave a destacar: primero que “Toñito” murió combatiendo en medio de un sabotaje, y no pocos sectores no sólo reivindicaron la acción de legítima violencia política ejercida desde la CAM, sino que elevaron casi al instante al weychafe como estandarte de la lucha contra el sistema. Hoy Pablo Marchant, es un combatiente destacado que debe ser conmemorado en vida y es representa un camino de esperanza para todas y todos quienes nos organizamos o vamos por ese camino. Al igual que Matías Catrileo, “él cumplía con todo como gran parte de los que somos militantes activos o militantes de la CAM, como ‘camche’ que es el norte del militante, hacer una vida absolutamente integral y completa a la causa”, declaraba Héctor Llaitul en entrevista con Interferencia.

III. A modo de cierre

Pese a que sería demasiado apresurado aventurarnos con un escenario muy detallado, nos parece que podemos sacar algunas conclusiones en limpio de lo que depara a la actual situación en Chile y el Wallmapu.

Primero, que evidentemente existirá una agudización del conflicto entre el estado chileno y la nación mapuche, existiendo una mayor polarización de las posiciones, lo que implica evidentemente mayores niveles de violencia desde los principales aparatos represivos del estado.

Segundo, que se intentará con más fuerza que nunca, instalar un discurso que propugne una mayor criminalización del movimiento mapuche en general, más allá de las fuerzas y organizaciones que se declaran armadas, por lo que la arremetida comunicacional irá de la mano de la escalada material del conflicto bélico.

Tercero, la mayor y mejor coordinación en diversos sentidos de las organizaciones por la causa autonomista y por el proyecto de liberación nacional mapuche será clave, dada la intensidad con la que se verán enfrentados al Estado. Así la necesidad de acción unitaria para propinarle una derrota en términos tácticos o estratégicos (cualquiera sea, siempre será positivo) al capital transnacional que opera en Wallmapu, y que permita avanzar en los objetivos del proyecto de emancipación dictado desde hace 500 años, podrían ser una ganada real, con gestos como la reunión de amplios sectores del mundo mapuche en el Parlamento de Coz-Coz. Weichan Auka Mapu, la Coordinadora Arauco Malleco, la Resistencia Mapuche Malleco y la Resistencia Lafkenche son solo algunas de las organizaciones llamadas a ponerse a disposición de aquel esfuerzo.

Por otro lado, no podemos dejar de denunciar la canallada que significa la querella anunciada por el gobierno frente a la guardia armada dispuesta para el eluwun de Marchant, pero el silencio cómplice que sostienen frente a la ya seguramente extinta investigación contra los cuicos de Las Condes que contaban con una Ak-47, lanzagranadas, entre otros armamentos e implementos de guerra… ¿Ley de Seguridad Interior del Estado? Parece que no aplica para “utensilios” de tal tipo.

De la mano con lo anterior, la invisibilización al caso de Mónica Vilches por parte de los medios burgueses no nos puede extrañar, ya que ellos defienden al capital y no lo pondrán en evidencia, menos a sus sicarios. El pueblo y sus organizaciones mediante sus expresiones de comunicación popular debemos concentrarnos en denunciar y estudiar estas informaciones, puesto que atentan directamente contra nuestras vidas y la de nuestra gente. De aquí en adelante, es posible que no encontremos muchos antecedentes nuevos más que los que el gobierno y la fiscalía quieran liberar, por lo que será imprescindible la presencia de nuestro pueblo y sus organizaciones en la calle, de la fiscalización pública, la crítica constante y la difusión de los medios de comunicación popular.

Finalmente, nos quedamos con algunas interrogantes que esbozamos libremente:

¿Qué podemos hacer las organizaciones populares (medios de comunicación, organizaciones de mujeres, asambleas territoriales, organizaciones de abastecimiento, entre otras) frente al terrorismo de estado?

¿Acaso es suficiente con exigir el cumplimiento de protocolos por parte de los pacos en las marchas? Con todos los intentos de destitución y acusaciones constitucionales contra generales de carabineros ¿Qué se ha logrado?

Acaso la violencia del Estado contra el pueblo pobre, ¿sólo se grafica en violencia física? ¿Y la violencia simbólica, y la violencia contra la madre tierra/ñuke mapu no son también parte de esa violencia sistemática?

Pero más aún, cabe preguntarnos: ¿qué es lo que debemos hacer como pueblo frente a esto? Ya no solo es una cuestión de consciencia, ni de adelantados, ni grandes debates teóricos, pues nos enfrentamos a un peligro que es inminente. Hoy la defensa de nuestra gente y de la naturaleza son temas que no podemos dejar pasar más.

Estas preguntas nos parece necesario abordarlas colectivamente pues no tenemos las respuestas suficientes, ni las herramientas para construirlas, ni la necesaria masividad para que tengan algún sentido, por lo que nos disponemos con nuestra gente para resolverlo y avanzar juntxs hacia una vida buena, pero una que podamos defender.

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