Frente a la necesidad que provoca el hambre la organización popular es la respuesta

La protesta popular que se evidenció el 18 de mayo 2020 denominada como “la marcha del hambre” en las calles de la población El Bosque, Santiago deja en evidencia  el problema material que día a día se expresa en la vida de las poblaciones populares, en particular la escasez de comida y recursos que decantan en el hambre colectivo.

Lo que pone en “alerta” a la población popular es la falta de alimento en el hogar, que por un lado se debe a un gran número de personas cesantes, producto de la cuarentena total en diversos sectores del país y por otro, ante la ausencia del Gobierno. Con el pasar de los días, la presencia del pueblo se toma nuevamente las calles, se suma la población La Pintana, respondiendo a las mismas necesidades y de la misma forma.

En los días posteriores al inicio de las manifestaciones en los territorios se comenzó a descentralizar la manifestación del hambre, puesto que en diversos sectores del país, se comenzaron a levantar iniciativas de solidaridad, apoyo y poder popular expresados en ollas comunes, comedores populares, entrega de insumos comestibles, iniciativas de las asambleas territoriales levantadas en octubre, entre otros, en función de responder al hambre y precariedad de vida material. El pueblo expresa estas formas de lucha y resistencia debido a las causas mencionadas anteriormente, no es la primera vez que la población popular toma estas iniciativa de resistencia debido a que años anteriores en diversas crisis han sido la organización y trabajo colectivo y solidario los que han demostrado que SOLO EL PUEBLO AYUDA AL PUEBLO. Nuevamente se desmiente el “éxito” del sistema neoliberal y la marcha del hambre que se evidenció en distintos sectores de Santiago no es la primera, ni será la última.

Años de una vida precaria

Tras la explosión de casos de COVID-19 en el país, se ha hecho presente en los medios de comunicación el inminente colapso del sistema de salud, lo que no cubren estos medios, es que la salud en Chile siempre ha estado colapsada, la crisis de la salud pública se arrastra por décadas, y somos nosotrxs, el pueblo pobre quienes pagamos por el abandono a los servicios de salud pública. Al analizarlo desde años anteriores a la llegada del coronavirus, la situación ya evidenciaba un inminente colapso; el año 2015, según cifras del Colegio Médico el 92% de usuarios de la salud consideraba que nuestro sistema de salud necesita cambios fundamentales y reconstruirlo por completo. Sin embargo, poco hicieron los gobiernos de turno para mejorar el sistema de salud, al contrario, las respuestas han sido orientadas a financiar más el sistema de salud privado que el público, donde miles de nosotrxs nos atendemos.

La situación es similar en cada una de las áreas en las que desarrollamos nuestra vida, vivienda, educación, trabajo, economía, alimentación y abastecimiento, roles de género y la antes mencionada área de salud.  En el ámbito de vivienda, en Chile existen 802 campamentos, donde “las regiones con mayor número de campamentos son Valparaíso (181) y Biobío (131). En tanto, las regiones con mayor cantidad de hogares en campamentos son Valparaíso (11.228) y Antofagasta (7.641)”[1]. Sin embargo, la cifra parece no ser relevante para el Estado, pues año tras año se reportan desalojos por la fuerza, donde pobladoras y pobladores, niñas y niños deben enfrentar la violencia policial y estatal, un ejemplo no muy lejano de ello son las declaraciones el día 1 de junio por parte del Intendente de la región de Valparaíso Jorge Martínez, quien ante el incremento de las tomas de terreno en la región dijo: “Exigiremos el desalojo de todas las tomas”. En este contexto, donde la crisis económica se hace cada vez más presente, y la organización en los territorios es más latente, la respuesta del gobierno, nuevamente es la violencia, la represión, darnos la espalda y el desconocimiento de nuestro pueblo.

En el resto de las áreas es lo mismo, en cuanto a los roles de género impuestos por este sistema patriarcal, la violencia contra la mujer en el actual contexto se ha incrementado en un 31% tras en confinamiento por COVID-19; además, en lo que va del año, se registran 19 femicidios. Pese a estas cifras, la respuesta del Estado en ayuda a las mujeres y sus familias víctimas de violencia machista es nula. Con respecto al área de trabajadoras y trabajadores, el desempleo en el trimestre febrero-abril alcanzó el 9%, y en la región Metropolitana llegó a un 15,6%[2], cifra histórica de los últimos 20 años; frente a ello las respuestas de Gobierno se han centrado sólo en asegurar a las empresas, provocando el despido o desvinculación de miles de trabajadoras y trabajadores.

Demás está decir que la educación en estos tiempos no queda exenta de problemas, pues la desigualdad de condiciones permiten que solo estudiantes de instituciones privadas tengan las herramientas suficientes para educarse en casa y mantenerse conectados desde su comodidad, sin embargo, en los hogares populares la situación no es así, pues muchos de ellos no tienen el acceso a un computador o a internet para poder mantenerse activos en el estudio, y ¿Cuál fue la respuesta del Estado? Canal TV Educa, donde todo el día se transmite animación de entretención para “fomentar el aprendizaje de niñas y niños”.

Por último, la palabra HAMBRE proyectada en el edificio telefónica algunas semanas atrás hacían eco en todas las ciudades del país y a nivel internacional a través de redes sociales. Un concepto para nada alejado de la realidad, pues ante el desempleo, las medidas de confinamiento sin un soporte para las familias, la presencia de todas y todos en el hogar hacen que la alimentación  sea la principal necesidad y preocupación de los hogares de nuestro pueblo, sin embargo, parece ser más importante la apertura de los malls en los barrios altos que la distribución digna de alimentos en los barrios populares del país. Una vergüenza son las cajas con escasa mercadería entregada, o el bono de 30 mil pesos para las “familias vulnerables” entregados por el Estado. Por esto y ante la necesidad de insumos básicos surge la respuesta de las familias de nuestro pueblo romper las cuarentenas, manifestarse, ollas comunes, recuperar alimentos y volver a utilizar la organización como herramienta de lucha contra este sistema que intenta consumir nuestras vidas.

 

¿Cómo nos organizamos?

En respuesta a la mala administración de los recursos económicos y materiales por parte del Gobierno durante esta crisis sanitaria, han surgido una serie de respuestas organizativas emanadas específicamente de las experiencias de  poder popular en los territorios. En lo que respecta a la problemática sociopolítica y económica del hambre que hoy se vive en Chile, durante las últimas semanas se han gestionado varias iniciativas de ayuda mutua y solidarias para hacer frente al desabastecimiento y a la “ridícula” ayuda estatal, como por ejemplo: ollas comunes, repartición de alimentos, redes de abastecimiento y comedores populares. Además de esto, también se están desarrollando otros tipos de ayuda tanto para mujeres como para adultos/as mayores, así como también operativos de salud y de descontaminación urbana gracias a voluntariados. Por su parte, el pueblo mapuche ha tenido que iniciar sus propias medidas de cuidado y autoayuda ante la inoperancia del Gobierno actual.

La olla común como símbolo de organización popular y de resistencia tiene un claro significado histórico dentro de nuestro pueblo, “desde que surgieron como parte del movimiento obrero y popular en Chile, a fines del siglo XIX, han acompañado a cada movimiento gran huelguístico y de protesta de las masas pobres”[3], y no fue sino hasta octubre pasado durante la revuelta popular que se ha vuelto a adoptar masivamente en distintos territorios del país. Hoy más que nunca somos testigos de una crisis económica y sanitaria que repercute en lo más intímo de nuestras vidas y por ende, dentro de nuestras relaciones interpersonales y sociales, así como, ya ha de saberse, también tiene efectos en nuestro ámbito de vida emocional, material, político y económico. Es por esto que desde esta resignificación de la vida social que surge en Chile durante octubre, en estos momentos en distintos barrios y poblaciones se ha vuelto nuevamente a las masivas ollas comunes como una forma de resistir día a día contra el hambre y la pobreza, sumado esto a un método de lucha ante la inoperancia del actual gobierno, ya que, finalmente el neoliberalismo solo nos condujo a la desdicha y tanto “las ollas comunes, como la pobreza, realmente nunca se habían ido del todo”[4].

Sin embargo, “la superioridad del trabajo colectivo, por sobre la solución individual”[5] nos impulsa a superarnos organizativamente y como no, a generar redes de ayuda mutua. Ante esto, se consideran cuatro formas de aportar a una olla común, ya sea: donando dinero o productos alimenticios, ofreciendo ayuda a las ollas comunes ya existentes, creando una en tu comunidad o difundiendo y visibilizándolas. En instagram se pueden encontrar distintas cuentas o perfiles en las que se compila con más exactitud la información sobre en qué lugares se están realizando tales iniciativas. Aquí le dejamos algunas: @ollacomunchile.cl, @nomashambrechile, @apoyalaolla, @ollasparachile.cl y en twitter puede buscar en @ComunOlla.

Por otro lado, además de las ollas comunes también se han generado otro tipo de colaboraciones para solidarizar entre vecinos y vecinas como: Comedores Populares, tal es el caso del comedor popular Luisa Toledo en Villa Francia (Santiago)[6] o en la población La Pampa en Alto Hospicio (Iquique); Redes de Abastecimiento, por ejemplo en Maipú donde se inició bajo la propuesta de que “¡sólo el pueblo ayuda al pueblo!”[7] y también se potencia el trabajo de “pueblo a pueblo Chile”[8] que había comenzado a desarrollarse en octubre de 2019.

Pueblo a Pueblo según en la entrevista que realizamos en nuestra página de facebook[9] (ver link: https://www.facebook.com/nuestradignidad/videos/246247063370030), esta es una organización productiva que está al servicio del productor de alimentos y al pueblo consumidor organizado. Trabaja bajo el objetivo de avanzar en la alimentación soberana del pueblo y sus comunidades organizadas. Esta red viene a anexar al pueblo productor de alimentos y al pueblo consumidor organizado, de forma paralela e independiente a los mercados de alimentos ya existentes. Además se menciona en la entrevista, que desde la revuelta popular en octubre del 2019 se reactivaron, levantaron y armaron organizaciones productivas, tales como abastecimientos populares, cooperativas de abastecimientos, entre otros. Hoy Pueblo a Pueblo constituye y trabaja codo a codo con esas organizaciones.

Las necesidades que ellos observaron para levantar este proyecto organizativo popular fue optar por esta vía alternativa, dirigido a la autogestión y autonomía alimentaria, también respondiendo a las necesidades concretas y materiales de la población popular y a la vez, superar al mercado estatal, ya sea en relaciones de poder y a través de las organización del campo y ciudad se permite transitar una red económica popular y solidaria. Por otro lado, en el contexto de crisis sanitaria, con la llegada del COVID-19 se organizan igualmente, en función de que se están generando ollas comunes en las distintas zonas de Santiago, tomando las medidas sanitarias para resguardar la salud de las/los compañeros.

 Autogestión, Solidaridad y Cooperatividad

 También en Viña del mar, específicamente en el cerro Miraflores Alto, se ha levantando instancias como las ollas comunes y comedores populares, debido a la preocupación ante la alta tasa de desempleabilidad y escasez económica que se comentaban entre voces en el territorio. Por primera vez en años se levanta esta iniciativa de una olla común en Miraflores Alto, se logró tomar esta alternativa distinta, levantando la autogestión en respuesta a la precariedad de vida material y contestar a las necesidades básicas que una personas debe satisfacer, que es alimentarse. Los pobladores/as se motivaron en armar un catastro para así poder ir directo al hogar de las/los vecinos en las siguientes jornadas de las ollas comunes y además dar entrega de insumos comestibles. Así fue cómo un vecino comentaba, “Queremos volver a la autogestión”, alternando una vida anticapitalista, construyendo solidaridad y cooperatividad, en el cual distintos vecinos/as fueron protagonistas de esto, llevando mercadería y verduras a la Sede que se estaba haciendo la olla común.

Se reúnen los/las vecinas en las mañanas en virtud de preparar la comida. Otros vecinos/as pegan alrededor del barrio afiches, comparten información por redes sociales y se comenta entre voces la olla común. Después el día se da comienzo del reparto de la colación, tanto en el comedor comunitario, como en el mismo barrio.

Días antes de dar inicio a la olla común se sabía que en varios sectores de Miraflores Alto se estaban levantando ollas comunes, puesto que quisieron acercarse a distintos sectores de la población para poder contabilizar o aproximar las porciones que querían entregar, debido a esto, se acercaron a la Toma “Naciones Unidas” que se levantó a mediados del 2018, en donde prevalecen inmigrantes, “no le decimos campamento, porque ya estamos en medio de uno; nosotros nos llamamos Naciones Unidas, como un grupo de inmigrantes de varios países, incluidos chilenos, que buscamos armar comunidad”.[10] Se llevaron aproximadamente 70 colaciones para la comunidad, puesto que las entregas resultaron de manera valiosa, ya que no solamente se estaba ayudando a la población popular chilena, sino que también a una población popular inmigrante, en donde viven en carne propia la precariedad económica, social y territorial.

No obstante, además de las protestas por el hambre también somos testigo de cómo han aumentado las cifras de denuncias por parte de mujeres víctimas de violencia machista intrafamiliar, por lo que desde la Municipalidad de Valparaíso surgió una campaña para gestionar redes de ayuda y de financiamiento hacia mujeres que necesitan huir de sus casas para así salvaguardar su integridad física y mental junto a mujeres que pueden darle alojo seguro a bajo costo (para más información contactarse con catalina.flores@munivalpo.cl). Así también, desde el Colegio de Matronas y Matrones de Chile se crea un consultorio virtual, el cual describen como un sitio de consultas gratuitas y preventivas relacionadas con controles pre natales, ginecología, recién nacido, puérperas, binomio, lactancia y población LGTBIQ+ (para mayor información ingresar directamente al sitio web: https://www.timify.com/es-cl/profile/consultorio_virtual/?v=4).

En cuanto a las y los adultos mayores el colectivo Mente en Movimiento a comenzado una campaña intergeneracional que se encuentra activa para generar redes entre personas sanas que tengan ganas de ayudar, y personas mayores que tengan alguna duda sobre información oficial o necesidades que involucren salir de sus casas; específicamente comprar o retirar medicamentos, hacer compras de víveres, realizar algún trámite, acceder a información. La iniciativa impulsada y accionada gracias al voluntariado de jóvenes se encuentra por el momento  trabajando en diferentes sectores de Viña del Mar y Valparaíso (para acceder a más información contactarse al número +56 9 8966 8906 o bien al facebook /menteenmovimientochile ). Es importante potenciar estas iniciativas hacia personas mayores, ya que sabemos que son las más vulneradas y además las más propensas a contagiarse en estos momentos, es por esto que también es de ayuda realizar catastros sobre abuelitos y abuelitas que desafían el aislamiento y tener conciencia de quienes necesitan ayuda en tu barrio, tal como lo han hecho en Villa El Bosque de La Pintana[11].

Para enfrentar la crisis sanitaria la organización y trabajo colectivo también se han hecho presente en cuanto a realizar operativos de salud y campañas de descontaminación. Respecto a lo primero un claro ejemplo es la Toma 17 de Mayo Luisa Toledo en la cual el objetivo fue “esclarecer dudas que tuvieran los pobladores, esclarecer mitos y también reforzar contenidos preventivos sobre este virus, precaución personal, de higiene, desinfección del hogar, entre otras medidas preventivas”[12]. Por su parte, desde los Rescatistas Voluntarios y desde la Unidad de Rescate se pone en marcha la campaña “Volveremos” quienes desde octubre comenzaron a auxiliar a lxs compas de la primera línea que eran mutiladxs y heridxs por parte de las fuerzas armadas del estado, hoy siguen cumpliendo una labor importante dentro del área sanitaria con un equipo de descontaminación que recorrerá las poblaciones de Santiago. El Movimiento Salud en Resistencia se denomina como un equipo multidisciplinario, diverso, autoconvocado y autogestionado, compuesto por estudiantes y trabajadores/as del área de la salud física, salud mental y atención jurídica, entre otras, quienes desde la revuelta trabajaron denunciando la violencia ejercida por parte de Militares, Carabineros, etc.

Wallmapu

Desde el pueblo mapuche se denuncia el monoculturalismo como visión discriminadora y segregadora del Estado hacia las prácticas y cosmovisión de los pueblos indígenas, esto materializa la indiferencia del Gobierno cuando se toman medidas, dentro del contexto de la crisis sanitaria, que solo refuerzan en la práctica el modelo biomédico (puramente biologicista) antes que el biopsicosocial. Ignorar este enfoque, el cual promueve enfrentar problemas sanitarios desde una perspectiva colectiva, es ignorar e invisibilizar “otra forma distinta de concebir la corporalidad y los procesos vitales de salud-enfermedad-atención, el nacimiento y la muerte”[13], es decir, ignorar a la comunidad indígena, a sus propias formas de relacionarse, socializar y vincularse frente a procesos vitales, como es en el ámbito de la salud.

En este sentido, el pueblo mapuche “enfatiza el compartir afectos mediante alimentos, ceremonias, visitas, trabajo colectivo; el abordaje conjunto de desastres; prevención cotidiana de la salud, cuidado diario de recursos terapéuticos, diagnósticos familiares y comunitarios, entre otras formas de relacionamiento”[14]. Lo cual está lejos de ser la estrategia política gubernamental ante la crisis sanitaria, ya que, lo que se ha dejado en evidencia, casi intencionalmente, sin escrúpulo, por parte del oficialismo ha sido propiciar la atomización subjetiva de cada uno y cada una para así incumplir su rol político y social que le exige proveernos de nuestros derechos fundamentales como: el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica, el derecho a la protección de la salud, la libertad de trabajo y su protección, la no discriminación arbitraria en el trato que deben dar el Estado y sus organismos en materia económica, entre otras garantizadas en el Capítulo III: De Los Derechos Y Deberes Constitucionales, artículo 19 de la Constitución Pinochetista, para terminar jugando al “sálvese quien pueda”.

Esta propuesta es muy distinta a la que hoy gestionan en las distintas comunidades mapuche, ya que, las Comunidades Lov y pu Longko Lavkenche de Lleu Lleu, Antiquina, Pocuno, Huape, Huentelolen, Peleco, Lanalhue y las Comunidades al sur de la comuna de Cañete iniciaron desde el 22 de mayo una cuarentena voluntaria, total y estricta; en sus comunicado denuncian que “la militarización continúa, la inversión para represión contra nuestro pueblo aumenta y el extractivismo duro no hace cuarentena, mientras que el hospital referente de nuestro territorio, Hospital Kallvu LLanka no cuenta con especialistas, tampoco con equipos diagnósticos de mayor resolutividad, ni una infraestructura adecuada y profesionales/ técnicos capacitados para enfrentar el #Covid19”[15].

Otras medidas implementadas  por el pueblo mapuche se pueden encontrar en el primer informe de la nueva Plataforma Indígena Regional contra el COVID-19[16] que construyó el Observatorio Regional de Derechos de los Pueblos Indígenas (ORDPI) -entidad perteneciente al Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Originarios de América Latina y El Caribe (FILAC)-, junto al Foro Indígena de Abya Yala (FIAY). En el documento se enfatiza en prácticas como: el control territorial y aislamiento voluntario; uso de medicina tradicional; y experiencias de solidaridad, autoabastecimiento y soberanía alimentaria. No olvidar que Comunidades Mapuches del sector Trapilhue y Mahuidanche de la comuna de Freire donaron más de 6 mil kilos de alimentos a  las vecinas del sector San Antonio de Temuco.

Desde la cosmovisión mapuche se entiende esta pandemia como el resultado de una histórica y mala relación entre especies al interior del planeta mundo, la destrucción y transgresión ocasionada por el extractivismo hacia nuestra naturaleza ha provocado un desequilibrio en las energías que constantemente fluyen y se transforman mediante su paso entre el ser racional y el entorno vital que habitamos. El sistema capitalista es necio de entenderlo y ante esto solo busca la destrucción humana y natural a cambio de un beneficio ambicioso de poder político y económico. Quienes están detrás de esto son los responsables, en nuestro caso las instituciones como el mismo Estado que nos agreden diariamente con una violencia sistemática y estructural.

[1] Catastro Nacional de Campamentos, enero 2019, MINVU

[2] CNN Chile

[3] http://elpueblo.cl/2020/05/29/las-ollas-comunes-como-la-pobreza-realmente-nunca-se-habian-ido/

[4] ibid

[5] http://elpueblo.cl/2020/03/21/abastecimiento-y-organizacion-la-superioridad-del-trabajo-colectivo/

[6] https://elpueblo.cl/2020/05/10/comedor-popular-luisa-to lledo-villa-francia/

[7] https://elpueblo.cl/2020/04/30/maipu-primer-operativo-de-red-de-abastecimiento/

[8] https://www.instagram.com/puebloapueblochile/

[9] https://www.facebook.com/nuestradignidad

[10]https://www.latercera.com/nacional/noticia/naciones-unidas-la-toma-ciudadanos-inmigrantes-se-alza-vina-del-mar/313982/

[11] https://elpueblo.cl/2020/03/27/villa-el-bosque-de-la-pintana-ayuda-a-abuelos-del-barrio/

[12] https://elpueblo.cl/2020/04/15/cerro-navia-operativo-de-salud-en-poblacion-luisa-toledo/

[13] https://www.mapuexpress.org/2020/05/24/coronavirus-y-monoculturalidad-las-pandemias-para-los-pueblos-indigenas/

[14] https://www.mapuexpress.org/2020/05/24/coronavirus-y-monoculturalidad-las-pandemias-para-los-pueblos-indigenas/

[15] https://www.revistaterritoriosur.org/mapuches-establecen-su-propia-cuarentena-total-contra-covid-19-por-aumento-de-contagios-y-desconfianza-en-medidas-del-gobierno/

[16] https://www.radiodelmar.cl/wp-content/uploads/2020/05/FILAC_FIAY_primer-informe-PgI_COVID19.pdf

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