Especial 1° de mayo: Memoria, Lucha y Revolución

I. DE LA MEMORIA A LA ACCIÓN, ¡SOMOS PUEBLO TRABAJADOR!     

     La historia de trabajadoras y trabajadores que se organizan, desde los inicios de la era capitalista ha estado marcada por hechos de violencia, abuso y explotación; con el inicio de la Revolución Industrial eran miles los campesinos y campesinas que debían migrar a la ciudad y someterse al trabajo en las fábricas, donde niñxs, ancianxs, hombres y mujeres se sometían a trabajos de más de 12 horas en condiciones precarias por una mínima cantidad de salario que apenas alcanzaba para comer. 

     Esta fue la dinámica que durante décadas mantuvo a cientos y miles de la clase trabajadora en condiciones laborales precarias, entregando su fuerza de trabajo por un precio mucho menor al que verdaderamente correspondía. 

     Más de 100 años transcurridos, hacia el primero de mayo de 1886, la historia del pueblo que trabaja -y producen riqueza- para alguien más, quedará marcada por un hito que establecerá un antes y un después. Tras años de sometimiento en las fábricas, los obreros organizados de las fábricas de Chicago, EE.UU, dan inicio a una huelga que contó con alrededor de 80.000 trabajadores, y donde la principal demanda era la exigencia de una jornada laboral de 8 horas. 

     Transcurrieron días de manifestaciones y enfrentamientos con policías y rompehuelgas; hasta el día 4 de mayo, en una concentración en plaza Haymarket que contó con la presencia de varios líderes sindicalistas… Se desató una brutal represión por parte de más de 100 funcionarios de la policía, que dispararon a matar tras la detonación de un artefacto explosivo cuya procedencia nunca pudo ser identificada. Esta masacre dejó a 8 manifestantes fallecidos, más de 40 heridos y 31 detenidos de los cuales tres de ellos fueron condenados a prisión y 5 a la muerte; estos últimos fueron ahorcados el 1 de noviembre de 1887, y pasaron a ser conocidos por la historia de los pueblos que luchan como “los mártires de chicago”. En París, el año 1889 es declarada por la Segunda Internacional la fecha del 1 de mayo como el “Día Internacional del Trabajador”, en honor a las trabajadoras y trabajadores huelguistas del 1 de mayo de 1886. 

     Tras siete años de la declaración del día internacional de lxs trabajadorxs, en Valparaíso, Chile, se produce un nuevo hito que marcará la historia de la clase trabajadora; en el marco de la “cuestión social”, el 13 de mayo de 1903 se da inicio a la “Huelga Portuaria”, impulsada con las demandas de disminución en las jornadas laborales y mejoras de los salarios. Sin embargo la reacción del Estado fue la acción represiva contra los huelguistas, hecho que convocó a “porteñas” y “porteños” a solidarizar con las demandas portuarias, sumándose a las manifestaciones. La huelga y las manifestaciones dejaron un saldo de 50 muertos y 200 personas heridas… Pese a las pérdidas, el descontento sólo aumentó, manteniéndose firmes los trabajadores del puerto, enfrentando la represión y exigiendo mejoras en sus condiciones de vida. 

     En 1907 la masacre y la violencia de los estados capitalistas se hace presente nuevamente, esta vez en Iquique tras una huelga obrera en las salitreras, portuarios y ferroviarios unían fuerzas en la denominada “Huelga grande” de Tarapacá exigiendo  el aumento de los salarios producto de la devaluación del dinero y en el caso de obreros del salitre, la exigencia de un pago en dinero legal y no en el sistema de fichas que las patronales habían implementado. La convocatoria del pueblo trabajador y sus familias en Iquique fue de tal magnitud, que la intendencia debió asignarles un lugar en el cual alojar, la Escuela Santa María de Iquique. 

     Miles de personas llegaban a las inmediaciones del lugar, donde estaban también presentes distinguidos líderes sindicales como Magno Espinoza y Luis Olea. Tras varios días de negociaciones, sin obtención de una respuesta que satisfactoria para las demandas obreras la huelga se mantenía, con miles de personas en la escuela Santa María. Así, es que el  Gobierno de Pedro Montt emite la orden de “trasladar” a las y los huelguistas a otra zona menos poblada.  Ante la negativa de desplazarse, la medida implementada por las fuerzas militares y policiales es abrir fuego, disparando a miles de niñas, niños, mujeres y hombres que se encontraban allí, y que cobró la muerte de  más de 200 personas, dejando entre 200 y 400 heridos. Una masacre que sin lugar a dudas, marcó trágicamente la historia de los movimientos obreros en Chile y en el mundo. 

     La historia en el mundo de las y los trabajadores que se organizan, está marcada por hechos de violencia, vulneraciones, masacres y despidos; sin embargo, en la actualidad esto no ha sido impedimento enfrentarnos a la precariedad laboral y exigir condiciones laborales dignas. En este sentido, el avance hacia mejores formas de trabajo, las alternativas de trabajo sin patrón y diversas propuestas desde el mundo de la economía popular, desde hace un tiempo a la fecha han ido en aumento y han demostrado que la alternativa a las grandes empresas y su explotación está presente en el trabajo popular y comunitario, que se presenta como una proyección en torno a la sociedad que queremos, con nuevas formas de relacionarnos, nuevas formas de vivir de manera digna, porque este 1° de mayo de 2020 es distinto, porque el pueblo trabajador ha despertado y no descansará hasta verse liberado. 

 

II. EL PUEBLO TRABAJADOR  VIVIRÁ Y VENCERÁ

     Quienes nos ubicamos del lado de lxs que luchan, tenemos nuestras fechas, nuestros ritos, nuestra memoria histórica y la rebeldía de sabernos en clave de dignidad, más en un contexto donde las posibilidades de revertir la situación histórica –de carácter transitoria, no eterna- en que nos tienen los dueños del poder y la riqueza, se encuentra más presente que nunca en la cotidianidad y potencialidad de nuestra solidaridad de clase, así como en las peleas que en el último tiempo hemos dado. Las calles recuperadas como espacio de lucha y autodefensa, llevan tatuadas en sus paredes nuestros nombres y nuestras luchas. 

     Este 1 de Mayo se nos presenta con olor a barricada. Están vivas las jornadas de revuelta y apuesta popular por cambiarlo todo, para todxs. Hoy la pandemia y la crisis del capital (que tiene su acumulado a partir del 2008 en el corazón del imperio) sabemos que ha sido utilizada por el actual gobierno y sus esbirros, como una forma de ir instalando el miedo a la otredad y a la calle, le vino como anillo al dedo para ir mermando la movilización y el descontento organizado de miles. A pesar de ello, vamos viendo como es que este inmenso pueblo va inventando sobre la marcha sus propias maneras de enfrentar la situación: comprando juntos, centros de acopio, sindicatos de cesantes, comités de salud, centros de abastecimiento popular y pequeñas expresiones de protesta que van asomando nuevamente la cabeza para seguir diciendo que lo queremos todo para este lado de la historia, frente a la mezquindad patronal, la cesantía y la exposición laboral, van surgiendo expresiones organizativas populares como parte integrante del pueblo pobre y trabajador. 

     Aferrarse a la vida digna hoy es la tarea central. Lo hacemos con urgencia, con dolor, con rabia y con esperanzas de que hacer la revolución en Chile hoy es posible, está presente en el acumulado histórico de experiencias, en el arrojo combativo de nuestra clase, en el ir y venir todas las mañanas desde temprano hasta tarde, donde parar la olla es el centro de la existencia, hoy, hay que hacerlo colectivamente, entre todas y todos, entre todes. Octubre fue la síntesis de un acumulado de nuestra historia reciente, fue el lugar (la calle y/o el territorio) y la forma (la asamblea) lo que permitió el reencuentro y el devolvernos un carácter de sujetas y sujetos políticos organizados, tras años de luchas y disputas derrotadas, pero que en su interior, cobijaban la potencialidad de hacernos clase, pueblo, lucha, populares, lo cual hoy se va haciendo carne. 

     En este 1 de Mayo rememoramos la lucha de los diversos segmentos del pueblo trabajador. Se nos vienen a la memoria las luchas de profesores y profesoras del 2015 contra el negocio de la educación, la carrera docente y la lógica individualista y neoliberal, la precarización del conocimiento y el trabajo docente. El despliegue callejero y combativo de los portuarios de Valparaíso, puerto amado y popular, cargado de memoria obrera, contra el Von Appen, el Estado policial que lo protegió y salvó… toda una ciudad remecida por los uniformes naranjos y la solidaridad de los cerros populares y su juventud, la barricada fue el lugar para encontrarse, uno de los ensayos más concretos para lo que vendría a ser la revuelta de Octubre. 

     ¿Recuerdan a Rodrigo Cisternas? Joven obrero forestal  que en el 2007 defendió y ejerció la autodefensa  contra el subcontrato, en un contexto donde 3 mil trabajadores forestales subcontratados estaban en la calle para manifestar una mejora en sus condiciones laborales. Frente a la violencia policial, Rodrigo ejerció el derecho de los pueblos a defenderse, siendo acribillado por quienes creen tener el monopolio de la violencia.

     ¡Justicia por Juan Pablo Jímenez! Un 21 de febrero es asesinado en la empresa subcontratista Azeta (compañía tercerizada de la empresa Chilectra), -su lugar de trabajo-, tras una bala loca que le arrebató la vida de lucha. Juan Pablo era dirigente sindical, tenía conciencia de clase y amaba a sus hijos y compañera. Hoy Juan Pablo es parte fundante  y reconstructora del sindicalismo clasista y combativo. 

     ¡Marco Cuadra en la lucha del pueblo trabajador! Dirigente sindical de Red Bus, decidió inmolarse por mano propia, como acción de protesta contra un sistema injusto y para unos pocos. En una práctica antisindical, lo habrían despedido de la empresa operadora del Transantiago por altoparlante, pasando por alto su fuero sindical y humillándolo como ser humano. Al día siguiente se quemó “a lo bonzo” en el mismo lugar. 

     Ello/as viven, y están más presentes que nunca en la revuelta, así como los anónimos: nuestras madres, padres y abuelas, los primos, la tía y la vecina, somos memoria y futuro combatiente.

     Hoy, la pandemia apareció como flagelo. No sólo arrebatando vidas, en su materialidad física y espiritual sino también fue agudizando la precarización de la vida. Las y los trabajadores vivimos las primeras expresiones del COVID 19 en la exposición concreta de tener que presentarnos a laburar sin ningún resguardo a nuestra salud en su integralidad. Podemos darnos cuenta entonces, que valen más las ganancias en la producción para los patrones y sus empresas, que la vida del pueblo trabajador y sus familias, piedra angular de la economía del país y que queremos se distribuya, socialice, se comparta, en la construcción de una nueva sociedad, sin opresores ni oprimidxs.

     Poco a poco muchos sectores fueron despojados de su lugar de trabajo, expulsados, “finiquitiados”… Invitados a ser parte de ese ejército de reserva como necesidad del sistema, sectores que poco a poco empiezan a verse aproblemados con el sin trabajo, cuando un conjunto de deudas en servicios básicos mercantilizados como el agua, la luz, la educación, la alimentación -en fin, la materialidad de la vida-, van tomando urgencia y llega a principio, a mitad y a fin de mes, pues la cantidad de trabajadores y trabajadoras asalariados y por cuenta propia hoy no son tan disímiles. Estos últimos se identifican con la economía popular y de sobrevivencia en ferias, comercio ambulante y diversas formas informales que permiten acceder a un salario para llegar a fin de mes, sectores que al igual que el pueblo trabajador asalariado, se ve golpeado por la pandemia y la crisis estructural de este sistema espurio. 

     El gobierno ha tomado algunas “medidas”… desde un fondo de 2 mil millones de dólares para apoyar a sectores informales, lo cual se traduce en un bono de 50 mil pesos que se entregará a “sectores necesitados”, excluyendo a quienes trabajan de forma independiente o “boletean”.

     Por otro lado el “teletrabajo” como nueva forma de explotación, pasa por alto la cotidianidad de la crianza y el trabajo doméstico, haciendo del control una forma que va afectando la subjetividad y la salud mental del pueblo que trabaja. Sumado a lo anterior, la nueva ley maldita o “ley de protección al empleo”, permite la postergación de los procesos de negociación colectiva. Así es como el Estado Burgués al servicio del capital solo va legitimando la continuidad de la explotación y la dominación sobre nuestros cuerpos, salud física y mental, la dignidad de nuestras familias y derechos fundamentales conquistados tras años de luchas populares. 

     Como trabajadoras y trabajadores de la comunicación popular rescatamos los planteamientos de los sectores clasistas, de quienes se ubican en la trinchera de la lucha popular, defendiendo y proyectando una sociedad desarrollada desde y para el pueblo trabajado. Así es que en este 1° de mayo queremos dar a conocer nuestro proyecto comunicacional en construcción, desarrollado por mujeres, hombres, jóvenes populares y trabajadorxs, quienes lo daremos todo por hacer de la comunicación y la propaganda nuestrxs camaradas de ruta en las luchas de lxs trabajadorxs y el pueblo pobre en su conjunto.

 

PORQUE EL PUEBLO TRABAJADOR HA DESPERTADO 

Y NO DESCANSARÁ HASTA VERSE LIBERADO!!

1° DE MAYO DE 2020

AÑO DE LA REBELDÍA Y LA ORGANIZACIÓN 

NUESTRA DIGNIDAD-COMUNICACIÓN POPULAR 

One thought on “Especial 1° de mayo: Memoria, Lucha y Revolución

  • Mayo 1, 2020 at 3:51 pm
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    Hoy , con las duras experiencias vividas nuestro pueblo habrá aprendido, espero, que la organización, la unidad y la responsabilidad son imprescindibles. Trabajar en la educación y la cultura son dos campos necesarios para lograr el sueño de un país para todos, en Justicia y equidad.

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