El 26 de Cuba y el 26 nuestro, apuntes y reflexiones en la necesidad de “pegarse un salto” como pueblo.

Rectificar fue, el 26 de julio de 1953, luchar por borrar lo viejo, para abrir un cauce, para hacer una revolución, para crear una nueva vida”

(Fidel Castro – Discurso XXXIV aniversario del asalto al Cuartel Moncada)

 

Rememorar el 26 de Julio es reconocer el arrojo y la voluntad militante por cambiar una estructura de opresión por una de justicia, es reivindicar la historia de los pueblos de Nuestramérica que con determinación, supieron hacer de las ideas y la acción, un ejercicio concreto de dignidad y construcción política – en todas sus dimensiones – donde los pueblos pobres vivieran libremente.

Recordé la lectura hace ya más de 14 años, de La Historia me absolverá de Fidel, más que centrarme en la defensa personal que debió realizar frente a un régimen de hambre y miseria, me llamó la atención el arrojo de los hombres y las mujeres que participaron en aquella “gesta patriótica”, pues venían de una tradición política donde el antiimperialismo se sintetizaba en ideas nacionalistas provenientes fundamentalmente de José Martí y de Chibás (Líder del Partido del pueblo cubano), una tradición donde la lucha por una “Patria Libre” era el llamado que sentían todas y todos los que en aquella acción participaron y que a pesar de la represión, la muerte y la tortura de miles, existía en ello/as un espíritu de lucha que era acompañado de una consciencia y una fe en la victoria que les permitió construir una complicidad en el proyecto, más allá del fracaso y la victoria – transitoria- de los esbirros de Batista.

Mujeres como Haydee Santamaría y Melba Hernández marcan la diferencia. Pues son las únicas mujeres que participan en dicha acción y en el caso de la primera, a pesar de la muerte de su compañero y su hermano (y la utilización de sus cuerpos por los represores para obligarla a hablar) continuó desarrollando tareas en la conformación de lo que pronto sería su propuesta organizativa para iniciar la lucha directa: Movimiento 26 de Julio. Ambas tomaron un rol activo en la difusión (clandestina) del librito, el cual se convertiría en un verdadero Programa político para el M26.

Cabe destacar la labor desarrollada por los hermanos Santamaría (Abel es considerado el segundo jefe de la acción, quien dio su vida por la continuidad de sus hermanxs de lucha y el proyecto de cambiar la realidad cubana) en el ámbito de la Agitación y la Propaganda en los esfuerzos de periódicos clandestinos como “Son los mismos” y el radicalizado “El Acusador”, marcando la importancia estratégica de los medios de comunicación contrahegemónicos en la lucha de los pueblos contra el capital y cualquier forma de explotación y dominación.

“Morir por la patria es vivir”, será la consigna que acompañara  y sellará la disposición de lucha de estos jóvenes, quienes se pusieron como principal objetivo generar las condiciones organizativas, desde una subjetividad de rebeldía no solo frente al régimen imperante, sino también para los sectores de una oposición apática y desmovilizada.

Será el propio Fidel que diría que existen dos elementos fundamentales para tomar la decisión de la acción:

El primero, mediante la claridad política surgida a partir de la reflexión colectiva que permitió reconocer factores objetivos y subjetivos en el contexto cubano de la época, el cual habría a interrogante sobre las posibilidades de llevar hacia adelante una insurrección armada en un contexto donde la tiranía mantenía un control absoluto de la situación política del país, contaba con medios modernos para reprimir y el apoyo directo del imperialismo de EEUU, por su parte existía un movimiento obrero fragmentado y debilitado producto de la repre y una dirección política inexistente y marcada por la corrupción.

El segundo elemento, la existencia de un núcleo de jóvenes organizados que mediante el análisis de todos los partidos y organizaciones de oposición existentes, incluyendo su propia tradición en el seno del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) daban cuenta que un factor determinante era el moral, los cuales “engañaban miserablemente al pueblo. Enfrascados en todo tipo de disputas y querellas intestinas y ambiciones personales de mando, no poseían ni la decisión necesaria para luchar ni estaban en condiciones de llevar adelante el derrocamiento de batista”[1], a partir de esto es que llegan a la conclusión de que en Cuba no existía ninguna Organización que tuviera la disposición – unitaria- de pegarse un salto en la lucha directa y frontal contra la instalación del régimen batistiano.

A partir de este diagnóstico, se inició un proceso de preparación y organización de una fuerza militante que tuviera la capacidad de realizar dicha acción y generar – en la subjetividad del pueblo cubano – una voluntad de lucha abierta, de masas, por cambiar la situación de opresión.

La composición social de los cuadros políticos y militares que se formó para llevar adelante este compromiso de cambiar el curso de la historia a favor del pueblo cubano, venía fundamentalmente de capas más humildes del pueblo, trabajadores en su casi totalidad, procedentes de la ciudad y del campo, y algunos estudiantes y profesionales no contaminados por los vicios de la política tradicional ni el anticomunismo que infestaba el ambiente de la Cuba de entonces.”[2] , los cuales debido al fracaso de la acción, alguno/as murieron, otro/as fueron salvajemente torturado/as y también debieron soportar las mazmorras de Batista y la prisión política, a pesar de ello, no fue posible su derrota, y podríamos decir que solo fue el preludio del Ejército Rebelde y el Movimiento 26 de Julio, como organizaciones revolucionarias que cambiarían no solo la Historia de Cuba , sino también de América Latina, y de la izquierda en particular, visibilizando la posibilidad de que las fuerzas populares – como dijera el Che en su trabajo de sistematización de la experiencia guerrillera[3]– pueden organizadamente destruir a las fuerzas represivas de un Estado opresor y a la vez romper con un escenario de desmovilización.

¿En este 26 de Julio, cuáles son nuestras condiciones como Pueblo?

Primero. Las condiciones objetivas, materiales y subjetivas hace bastante tiempo que nos vienen diciendo están sobre la mesa. No solo por la precarización de la vida que por años de capitalismo neoliberal hemos vivido y ahora agudizadas por la pandemia y la crisis económica, sino también por el Octubre chileno y lo realizado en recientes jornadas de movilización y solidaridad populares.

El 1 y 2 de Julio como rememoranza del 86 (año decisivo) en algunos focos del país, la protesta espontánea por el retiro del 10% de las AFP, la expresión callejera contra un sistema político y jurídico de tipo patriarcal y el cual solo por la movilización popular debió resolver la prisión preventiva del Pradenas, la huelga de hambre iniciada por los peñis , en particular el caso del Machi Celestino Córdova, los cuales hacen del cuerpo y su salud personal la herramienta de lucha concreta con un Estado racista y la solidaridad expresada en las calles por su pronta Libertad. Los diversos esfuerzos organizativos que desde el campo popular se vienen desarrollando en torno a la alimentación, el abrigo, la salud y la cesantía, los cuales han podido ir tejiendo una amplia red de expresiones de abastecimiento y solidaridad popular en clave autogestiva.

Segundo. Por su parte, los dueños del poder y la riqueza, su gobierno y quienes le sustentan (todo el ampliado de una oposición estéril, sin proyecto, sin respuesta y de alguna u otra forma cómplice de esta gobernabilidad espuria) han buscado reforzar el Estado policial y toda su política represiva, ya desde la ley antiencapuchados lo venían desarrollando y ahora generando inversiones directas para “profesionalizar” y “modernizar” el aparato de inteligencia, armamentos y un despliegue del aparato represivo (militar y civil) que pueda mantener su orden y su régimen de miseria.

Tercero. Nos encontramos con la necesidad de generar espacios concretos de articulación y coordinación real del pueblo y sus organizaciones, romper con el aislamiento social impuesto por los de arriba, apostar por el autocuidado y el cuidado de lxs nuestrxs, mediante la organización y la lucha directa contra todxs lxs que sustentan este sistema de muerte y miseria.

Creemos que en este 26 de Julio necesitamos la actitud y la impronta de esos jóvenes cubanos, los cuáles supieron reconocer a sus enemigos de clase, arrojándose a la acción por la Dignidad. .

Porque como dice la canción “A nadie se espera, pero con todxs se avanza”, en esa estamos y pa allá vamos…. Con la fuerza de la juventud cubana de los 50’, con la fuerza de la juventud popular chilena y la diversidad de organizaciones y experiencias que hemos ido construyendo, a tumbar a Piñera, el capitalismo y el patriarcado.

Sólo la lucha nos hará libres

[1] http://www.radiocubana.cu/la-opinion/246-de-los-colaboradores/29586-fidel-y-la-organizacion-de-un-movimiento-clandestino-para-luchar-contra-la-dictadura-batistiana-ii

[2] Ídem.

[3] Me refiero a La Guerra de Guerrillas – Che Guevara

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