1000 días de Alegría Popular, 1000 días de Organización, 1000 días de Lucha

Al pueblo organizado de los 70’

 

El proceso que se abre a partir del 04 de septiembre de 1970, fue solo la expresión y culminación de un proceso de acumulación organizativa y política del movimiento popular chileno, pues como dice un amigo sobreviviente de esos años “tras largas luchas sociales y políticas de participación popular (…) fue una acumulación también producto de la participación en las organizaciones de base y sociales, sindicales, poblaciones, estudiantiles, profesionales. Ese conjunto y esa experiencia de largas luchas se plasmó con el triunfo de Salvador Allende”.

La experiencia histórica del pueblo trabajador chileno en esos 1000 días de Organización y de lucha por cambiar las condiciones materiales de vida y construir una sociedad para este lado de la vereda, se vivió con “satisfacción (…) para todas las organizaciones sociales y políticas, para los estamentos juveniles, adultos, mujeres. Fue una gran satisfacción (…) para la inmensa mayoría del pueblo”, a partir de estas palabras podemos sostener que el proceso de la Unidad Popular abre una coyuntura política y una vivencia popular significativa en los tres años que duró el proceso desde la perspectiva y la práctica del Poder Popular o desde la institucionalidad que la UP y sus organizaciones apostaban en tensionar y direccionar hacia otro modelo de sociedad.

Es en el seno del pueblo y sus diversas organizaciones sociales donde se vive la alegría de la organización y la lucha, también el desafío por empujar hacia adelante un proceso donde al menos socialmente, el movimiento popular chileno en su conjunto, desde una tradición de lucha o desde nuevas visiones surgidas al calor de las recientes peleas latinoamericanas venían incidiendo en la izquierda y los sectores más decididos a la lucha teniendo como horizonte la construcción del socialismo.

Trabajadore/as, campesino/as, mapuche, estudiantes, pobladore/as, son parte de las imágenes, audiovisuales, relatos, experiencias, militancias, proyectos, resistencias que ha 50 años del triunfo de Allende y la UP, rememoran experiencias de articulación como fueron los Cordones Industriales (trabajadore/as) y Comandos Comunales (pobladore/as) el combate al acaparamiento mediante las Juntas de Abastecimiento y Precio (JAP) las tomas de fundos y tierras, arrebatándole a los ricos lo que por años han robado al pueblo campesino y mapuche, la construcción de vivienda en diversas tomas de terreno para desarrollar la vida plena pudiendo construir comunidad popular organizada.

La preparación para defender el proceso, que sabemos no obtuvo los resultados necesarios para detener la furia del imperialismo, la burguesía y la derecha política, pero existió la posibilidad de tejer un camino importante en el trabajo político hacia las FFAA, la obtención de información al interior de los partidos de derecha, la guardia personal hacia el Presidente en los GAP, en fin, toda una experiencia social, popular y de condiciones organizativas importantes que a veces al calor de la tragedia del golpe no se logra visibiliza en tanto experiencia política revolucionaria del pueblo pobre chileno.

Para el pueblo y sus organizaciones “el triunfo de Allende significó una larga lucha (…) no solo del punto de vista político, sino que la firmeza, el proyecto, el plan, el programa (..:) salió siempre de las reivindicaciones y de la raíz misma de las organizaciones sociales que venían luchando ya desde 1940 – 50 con flujo  y reflujo, con altos y bajos (…) lo más significativo fue la nacionalización del cobre, la profundización de la reforma agraria, cambiar Chile, que fuera un país soberano, independiente en lo económico, social, político (…) había una ilusión muy grande y un proyecto donde estábamos muy felices” .

Hay que seguir buscando un atajo en la experiencia histórica del pueblo trabajador chileno, en lo que le “achuntamos” y en lo que “erramos”, seguir  y seguir hasta vencer. Hoy ese camino tiene la revuelta a flor de piel, como arrojo de miles en las calles por cambiar de una vez por todas la Historia y ponerla a favor de lo/as más, en la construcción del Poder Popular y la nueva sociedad.

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